¿CÓMO INTRODUCIR UN NUEVO GATO EN CASA? :: Nomavet
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Si acabas de adoptar, acoger o adquirir un nuevo gato y tienes que sociabilizarlo con otros que ya viven desde hace tiempo contigo, este es el artículo que estás buscando. Me he encargado de explicarte de la mejor forma que sé, los pasos a seguir para tener éxito y conseguir que todos tus gatos convivan amigablemente.

Primero es importante que identifiques la chuchería o alimento más les guste para utilizarla cuando tengas que premiar su comportamiento tranquilo.

El gato nuevo debe quedarse en una zona segura, aislada, de poco paso, preparada previamente con arenero, comedero, bebedero y zona para dormir. El gato residente, a diferencia del otro, tiene que tener su entorno igual que siempre, o lo más parecido a poder ser, y durante todo el proceso debe estar suelto por la casa.

Voy a separar por fases el protocolo para que lo entiendas mejor:

1ª fase: Adaptación (2-5 días)
Durante esta fase no se les permite el contacto visual. Con un trapo o toalla pequeña frotas la cara y lomo del gato residente y acto seguido haces la misma operación con el gato nuevo. Esa toalla impregnada con ambos olores, se la dejaremos al gato residente. Durante estos días, debes repetir la misma operación pero cambiando el orden según te parezca. La toalla tiene que ir pasando de un entorno a otro.

2ªfase: Intercambio de olores (2-5 días)
Cuando el comportamiento sea bueno y los gatos comiencen a frotarse en el trapo, haces un intercambio de recursos. Los gatos siguen aislados sin verse pero intercambias la bandeja, juguetes, cuna, etc…para que continúen familiarizándose con los olores.

3ª fase: exploración del entorno (1-2 días)
Cuando el gato nuevo ya esté cómodo en su zona de transición. Metes al gato residente en su transportín y dejas que la nueva gata explore el resto de la casa sin molestarle. Hay que dejarle un rato cada vez y después tiene que volver a su sitio.

4ª fase: Contacto visual (1 semana)
Después de una semana, si no se ven comportamientos agresivos (bufidos, gruñidos, intentos de pelea detrás de la puerta), les permites breves contactos visuales en la entrada de la zona de transición. Lo más cómodo es utilizar transportines para evitar sustos aunque lo ideal sería dejarles verse a través de un cristal. Durante este proceso no permites el contacto físico pero utilizas comida y juguetes para ayudarles y premiarles durante estos contactos.
Hay que hacer esta operación dos o tres veces al día y cuando el comportamiento de los gatos sea tranquilo, ves acercando los transportines. Si hay momentos donde se observan señales de agresividad, aunque sean mínimas, aumenta la distancia entre trasportines y si por el contrario están calmados, los vas acercando. El proceso puede considerarse terminado cuando estando prácticamente al lado están calmados.

5ª fase: Contacto físico
Los gatos ya están preparados para dar un paso más y con ayuda de otra persona, por si hubiera que intervenir en caso de pelea, hay que dejar salir al gato residente del transportin para que se acerque si quiere, al nuevo gato. Si su respuesta es buena: se frotará en la puerta, olerá tranquilo y ambos estarán relajados. En ese momento debes abrir la puerta del transportín con precaución para dejar que se conozcan mejor. Aquí es cuando hay que usar más premios, más juego y palabras cariñosas, no debe haber ruidos ni gritos ya que podría echarse a perder parte del trabajo.

La duración de esta fase siempre depende del comportamiento de los gatos pero pienso que no es fiable hasta que pasan al menos 7 días sin agresividad de ningún tipo y es entonces cuando se les debe juntar definitivamente.
Una vez terminada la fase 5, para mantener una buena armonía y afianzar el vínculo social, es imprescindible tener una buena gestión del entorno así que multiplica los recursos (nº de gatos +1), permite que trepen y simulen el comportamiento de caza, marcar en las zonas establecidas y si en algún momento dado necesitan, tienen lugares donde esconderse y aislarse. Intenta respetar en la medida de lo posible la estructuración que ellos hicieron con su entorno y la historia terminó bien. Ahora no pueden estar separados.

La duración del protocolo es orientativa, depende de la actitud de los dos gatos. En mi caso, la vez que tuve que hacerlo, duró menos de lo marcado, quizá por suerte pura y dura, pero hay que saber que si no tenemos paciencia e intentamos adelantar los pasos, podemos conseguir que la agresividad crezca y nunca lleguen a llevarse bien.

Espero que estos consejos os sirvan de gran ayuda y podáis convivir con gatos felices.

María Martínez Gassent

Veterinaria Nomavet